A Pello Agirreoa (Ondarroa, 68 años), le hicieron una íntima y cariñosa despedida en Lezama los porteros del Athletic; cogió sus bártulos de la taquilla, sus carpetas, un par de guantes viejos y se despidió de la factoría rojiblanca, no sin cierta nostalgia, para disfrutar de la vida entre su pueblo marinero y El Rosario, en Tenerife, donde fue testigo directo del terrible incendio que asoló, hace algunas semanas, la isla, “teníamos las llamas a 500 metros”. Como futbolista tuvo que padecer las comparaciones con la gigantesca figura de Iribar, recién retirado, y por eso, después de pasar por el Elche, se sintió liberado en el equipo tinerfeño, y allí está parte de su corazón.

Después, como formador de porteros en Lezama, creó una escuela casi incomparable, y basta con fijarse en las plantillas de los equipos de Primera División. Siete guardametas de la máxima categoría pasaron por sus manos. Dos de ellos, Unai Simón y Kepa Arrizabalaga, compiten por el jersey número 1 de la selección española. Otro, Julen Agirrezabala, juega en la Sub 21; además, Alex Remiro es fijo en las alineaciones de la mejor Real Sociedad de las últimas décadas. En Osasuna, Aitor Fernández pugna con Herrera por la confianza de Arrasate. En el Granada, Raúl Fernández, que debutó en Primera con el Athletic en 2011, resultó fundamental en el ascenso a la máxima categoría. Además, en las alineaciones del Barcelona, en las que Ter Stegen es fijo, suele aparecer en el banquillo de los suplentes Ander Astralaga, un chico de Berango (Bizkaia), formado también en la escuela de porteros que Agirreoa dirigió hasta su jubilación.

“Que haya tantos porteros que pasaron por Lezama es una satisfacción para mí”, comenta. “Los siete han pasado por mis manos en un momento u otro, y siempre he dicho y diré que mi idea, y la de los que han trabajado conmigo, es la misma: fijarse en el Chopo, en Iribar, que ha sido desde hace décadas, la referencia a seguir”, y que a pesar de que han pasado muchos años desde que se retiró, “hay muchos chavales en Bizkaia que quieren ser porteros porque en casa les han hablado de él, de su leyenda”.

Reconoce Agirreoa, que el proceso ha sido largo, “de muchos años de trabajo metódico. Hay muchos porteros que han pasado por este camino y, lógicamente, no todos llegan”. También que, “no es cosa mía ni del equipo que trabajaba conmigo. Todo viene de muchos años antes, desde que en Lezama comenzaron a formar futbolistas”. Por supuesto, “todo evoluciona, la metodología cambia, los recursos han mejorado muchísimo, las infraestructuras también”, apunta. “Los futbolistas con talento lo tienen todo a favor para desarrollarse”, pero, “siempre está detrás la figura de Iribar como referencia”.

Agirreoa se extiende sobre los siete porteros de Primera que han pasado por sus manos. A todos les tiene un cariño especial. “Unai (Simón), es la constancia, el trabajo inagotable”, dice. “Lo ha conseguido todo a base de ese trabajo, de intentar limar todos los detalles para ser mejor cada día”. Sobre Kepa, paisano suyo de Ondarroa, y titular en el Real Madrid, Pello apunta que, “técnicamente es un portero muy limpio. El trabajo de sus formadores más cercanos, Juanjo Lasuen e Iñaki Bergara, ha tenido sus frutos. Está muy bien compensado en todo lo que hace”. De Alex Remiro, el portero de la Real, dice que, “lo compro así, como es. Cuando vino de Navarra estaba físicamente sin hacer, pero todo se lo debe a él mismo. Si teníamos alguna duda los primeros meses en Lezama, él mismo las despejó”.

Cree Agirreoa que Aitor Fernández, el guardameta de Osasuna, “es un evitador. Se anticipa con su intuición en muchas jugadas y para todo lo que tiene que parar. Le ha costado mucho llegar a la élite, pero con su trabajo lo ha conseguido desde abajo”. Raúl Fernández, actualmente en el Granada, que debutó en Primera en un derbi vasco con victoria en 2011, “ha tenido muchos altibajos, pero su cualidad es la perseverancia. A base de tesón ha superado varias lesiones graves y ha conseguido volver a Primera”. La última joya en salir de Lezama fue Ander Astralaga, actualmente en el Barça, “y que es talento competitivo puro, un portero muy completo, que cuando llegó, parecía que iba a romperse, pero a base de ese talento destacó entre todos”.

Pello Agirreoa, que vivió su salida del club, “con pena y con dolor”, le enorgullece que, “el método haya funcionado y que sigan saliendo porteros de Lezama”, entre otras cosas, “porque han tenido formadores y entrenadores del máximo nivel. Espero que las cosas se sigan haciendo igual”.

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