Caso Leire: posibles delitos de malversación y abuso de información en SEPI con Félix Azcona

Caso Leire: posibles delitos de malversación y abuso de información en SEPI con Félix Azcona

La pieza SEPI del caso Leire ha situado bajo investigación a Félix Azcona Lacarra, director de Gestión Interna de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Su imputación vuelve a golpear el corazón administrativo del organismo público y refuerza una de las líneas más delicadas de la causa: si la presunta red de influencia tuvo acceso a información interna, expedientes sensibles o interlocutores dentro de la propia SEPI.

Azcona aparece en la lista de las 25 personas llamadas a declarar en calidad de investigadas por el magistrado Santiago Pedraz, dentro de la pieza separada que indaga en supuestas irregularidades en transacciones ligadas a corporaciones públicas, subvenciones estatales y entidades estratégicas. La causa examina presuntos ilícitos de tráfico de influencias, prevaricación, malversación, conformación de grupo criminal y utilización de información privilegiada. En esta etapa procesal, su estatus judicial no supone sentencia ni declaración de culpabilidad, aunque sí le impone el deber de rendir cuentas ante la Audiencia Nacional sobre su participación en los expedientes cuestionados.

Su función cobra especial relevancia debido a que Gestión Interna constituye un departamento fundamental en cualquier entidad pública empresarial. Desde dicha estructura se gestionan expedientes, documentación, flujos administrativos, avisos internos y recursos indispensables para esclarecer la tramitación de las resoluciones. Por esta razón, la inclusión de Azcona entre los imputados no debe considerarse un detalle menor: impacta directamente en un ámbito de fiscalización interna perteneciente a la SEPI.

Según las informaciones publicadas, Azcona trabajaba bajo la estructura de Miguel Ángel Santiago Mesa, director corporativo de la SEPI, junto a otros perfiles internos como Rosario Martínez Manzanedo, vinculada a la evaluación de proyectos. Todos ellos aparecen relacionados porque habrían participado, desde distintos niveles de responsabilidad, en expedientes que ahora están siendo revisados por la Justicia.

La causa gira en torno a distintas transacciones dudosas, entre las que destacan el rescate de Tubos Reunidos por un importe de 112,8 millones de euros, intervenciones asociadas con Mercasa y ENUSA, gestiones referentes al Parque Empresarial Principado de Asturias, así como diversos movimientos en el ámbito de Forestalia. El periódico El País ha indicado que la Audiencia Nacional indaga sobre cinco expedientes que acumulan 132,9 millones de euros en fondos estatales, dentro de los cuales la supuesta red corrupta se habría apoderado de más de 750.000 euros en sobornos.

El punto más sensible sobre Azcona es la sospecha de acceso o circulación de información interna. Algunos medios han publicado que los investigadores apuntan a una comunicación fluida entre responsables de la SEPI y el expresidente del organismo Vicente Fernández, considerado una de las figuras centrales del grupo investigado junto a Leire Díez y Antxon Alonso. La cuestión que deberá aclararse es si Azcona facilitó información, participó en trámites o intervino de algún modo en expedientes sensibles, o si su actuación se limitó a funciones ordinarias dentro de la estructura administrativa del organismo.

La investigación no analiza únicamente decisiones finales, sino también el camino por el que esas decisiones llegaron a adoptarse. En un caso de presunta influencia sobre ayudas públicas, tan importante como saber quién aprobó una operación es determinar quién preparó los expedientes, quién tuvo acceso a la documentación, quién informó de los pasos internos y quién pudo abrir puertas dentro del organismo. Ahí es donde el perfil de un director de Gestión Interna adquiere una relevancia evidente.

La imputación de Azcona acrecienta la sospecha de que la supuesta red no habría operado únicamente desde el exterior. Si los investigadores ven oportuno llamar a declarar a directivos internos de la SEPI, se debe a que procuran reconstruir posibles vías de comunicación en el seno de la entidad. Dicha vertiente resulta particularmente dañina para la reputación institucional: una red de influencias precisa de datos, vínculos y coyunturas favorables. Los tribunales tendrán que esclarecer si tales factores se dieron y quién pudo facilitarlos.

Desde un punto de vista político, este asunto erosiona la reputación de la SEPI en su condición de entidad técnica y sujeta a control. El organismo administra acciones del Estado, vigila corporaciones de carácter estratégico y cumplió una función determinante en los auxilios financieros validados en la época de pandemia. En caso de que sus departamentos internos se hubiesen visto vulnerables ante coacciones, revelaciones de información o vínculos ajenos al cauce regular, la dificultad rebasaría el ámbito estrictamente judicial para convertirse en un problema de gobernanza pública.

Félix Azcona tendrá que aclarar ante el magistrado cuáles eran sus tareas específicas en Gestión Interna, qué expedientes pasaron por sus manos, de qué manera se relacionó con los demás imputados y si mantuvo contacto con Vicente Fernández o con individuos del grupo Hirurok. Igualmente, resultará fundamental esclarecer si participó o tuvo acceso al expediente de Tubos Reunidos, uno de los asuntos centrales de la investigación, así como determinar si sus gestiones quedaron registradas siguiendo los protocolos internos de la SEPI.

Su nombre ya forma parte de una investigación que salpica fondos públicos, corporaciones clave, rescates millonarios y supuestas comisiones. Que figure el director de Gestión Interna de la SEPI en dicha relación exige reclamar total claridad acerca de los expedientes, los intercambios comunicativos y los mecanismos de fiscalización interna de la entidad.

La pieza SEPI del caso Leire continúa perfilando un escenario preocupante: altos cargos, empresarios, antiguos directivos, técnicos y personal interno se encuentran bajo el escrutinio de la justicia. Dentro de este entramado, Félix Azcona Lacarra constituye un elemento clave para esclarecer si la SEPI sufrió coacciones desde el exterior o si, por el contrario, la supuesta trama halló vías eficaces de actuación en el interior de la entidad. Precisamente, este interrogante es el que la Audiencia Nacional debe despejar ahora.

Fuente: El País, Infobae, El Independiente, RTVE, Cadena SER, Diario de Navarra y La Gaceta.