El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha advertido este miércoles de que si se confirma que el sabotaje es el origen de la fuga detectada en un gasoducto submarino Balticconnector, en el Báltico, y de los daños en un cable de telecomunicaciones que unen Finlandia con Estonia, habrá una “respuesta decidida” de la Alianza Atlántica.

“Lo importante ahora es establecer qué ha pasado y cómo puede haber pasado. Si se demuestra que se trata de un ataque deliberado a infraestructura crítica de la OTAN, entonces, por supuesto, se trata de una cuestión seria que recibirá una respuesta unida y decidida de la OTAN”, ha dicho Stoltenberg en Bruselas, donde los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica se reúnen este miércoles y hasta mañana para hablar de Ucrania —con la presencia hoy del presidente Volodímir Zelenski— y otras cuestiones de defensa común, a las que ahora se unen las sospechas de un nuevo sabotaje a infraestructuras críticas europeas.

Helsinki anunció el martes que está investigando si la fuga del Balticconector y los daños al cable de telecomunicaciones que unen a Finlandia con Estonia pueden ser un sabotaje, lo que ha desatado las alarmas en Bruselas tanto en la OTAN como en la UE.

Finlandia, miembro de la OTAN desde el pasado mes de abril, detectó la rotura del cable y de la tubería submarina que conecta este país nórdico y Estonia (también aliado) bajo el Báltico el fin de semana y ha clausurado el gasoducto temporalmente. El presidente finlandés, Sauli Niinisto, ha asegurado que los daños en ambas infraestructuras estratégicas “es probable que sean resultado de acciones externas”. También el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, dijo que los daños fueron causados por una “fuente externa”, pero eludió especular sobre quién podría ser el responsable.

El nuevo incidente se produce un año después de las explosiones de los gasoductos Nord Stream que conectaban Alemania con Rusia y que, tras determinarse que fueron actos de sabotaje, siguen bajo investigación para determinar el origen o autoría del ataque.

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Nada más conocer las sospechas finlandesas y estonias, también la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, manifestó su preocupación. Al igual que Stoltenberg, la jefa del Ejecutivo europeo también habló la víspera con la primera ministra estonia, Kaja Kallas, y su par finlandés, Petteri Orpo.

En un comunicado, Von der Leyen dijo condenar “cualquier acto de destrucción deliberada de infraestructura crítica” y manifestó la “total solidaridad” de la UE con Finlandia y Estonia, a los que aseguró que la Comisión “seguirá cooperando con los Estados miembros y la OTAN para reforzar la resiliencia contra las amenazas a nuestra infraestructura crítica”.

Por su parte, el primer ministro británico, Rishi Sunak, ha asegurado la disposición de Londres a “apoyar” a Finlandia y Estonia en la investigación. “Como aliados de la OTAN y como amigos, estamos comprometidos con la seguridad en el mar Báltico”, dijo Sunak en la red social X (antes Twitter).

La posibilidad de un nuevo sabotaje a infraestructuras críticas en el norte de Europa ha puesto a todos los vecinos en alerta. Según el diario noruego BA, la policía noruega ha reforzado la seguridad en las instalaciones de petróleo y gas costeras del país.

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